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"The Wisdom of Crowds"

wisdom

Why the Many Are Smarter Than the Few and How Collective Wisdom Shapes Business. Anchor Books (2005)

Reseña por: Inés Skotnicka

El libro de Surowiecki (“La Sabiduría de las Multitudes” sería la traducción del título al castellano) es una obra de lectura obligada, y probablemente el libro más citado por los expertos como referencia para comprender el poder de la inteligencia colectiva en los procesos de innovación.

Autor: James Surowiecki



En este libro, el autor explica cómo funciona la “sabiduría de las multitudes” como modelo de inteligencia colectiva, y echa mano para ello de numerosos ejemplos que ilustran cómo la colaboración de muchos puede conducir a resultados más inteligentes que el trabajo aislado de expertos individuales.

Surowiecki, el conocido columnista de la revista The New Yorker, analiza una idea aparentemente sencilla pero que reviste profundas implicaciones: los grandes colectivos son más inteligentes que la minoría selecta, cuando se trata de resolver problemas, promover la innovación, alcanzar decisiones prudentes, e incluso prever el futuro.

El autor se concentra en tres tipos de problemas: los “cognitivos” (que tienen o tendrán una solución: ¿quién ganará las elecciones? ¿cuántas piedras hay en ese montón?), los “de coordinación” (¿cuál es el precio justo de las acciones de una empresa? ¿cómo organizar las actividades de una empresa?) y los “de cooperación” (pagar impuestos, gestionar los problemas de contaminación ambiental).

Si se dan las circunstancias adecuadas, los grupos manifiestan una inteligencia notable, a menudo superando la de sus miembros más inteligentes, incluso cuando muchos de los integrantes del grupo disponen de limitada información sobre la cuestión que se plantea.

El éxito de este tipo de modelos de “sabiduría colectiva” depende, según Surowiecki, de que se den ciertas condiciones que se explican seguidamente.

En primer lugar, el grupo debe ser heterogéneo o, dicho de otra manera, debe garantizar una cierta diversidad de opiniones - cada individuo debe sustentar una información particular, aunque no sea más que una idea general sobre los hechos.

En segundo lugar, debe darse una independencia de criterio, esto es, los individuos (al menos un número determinado de ellos) deben ser capaces de mantener su opinión sin que les afecte lo que opinen los demás.

En tercer lugar, ha de haber un cierto grado de descentralización que facilite la especialización de individuos o subgrupos dentro del colectivo. Por último, debe existir algún mecanismo que permita agregar esos juicios individuales para llegar a una opinión y decisión colectiva.

A partir de estas bases, el libro se dedica a mostrar ejemplos en los que el grupo es más inteligente que los individuos y cómo en cada situación se cumplen las condiciones expuestas. También casos en los que el grupo toma decisiones completamente erróneas y por qué falla.

Esencialmente, el autor afirma que si los integrantes de un grupo van todos en la misma dirección, probablemente no van a tomar buenas decisiones, ya que las opiniones diferentes van a ser sofocadas o reprimidas antes de que se expresen, y los grupos homogéneos tienden a ser “mudos” y poco creativos.

Por ejemplo, eso ocurre en el caso de las “burbujas” de la Bolsa, que son un ejemplo clásico de la “estupidez colectiva”: en vez de que los inversores se preocupen por vigilar y determinar con criterio cuál es realmente el valor de una compañía, los inversores se fijan más en saber qué piensan otros sobre lo que vale la empresa.

La paradoja de la “sabiduría de masas” es que las mejores decisiones del grupo vienen de las decisiones individuales independientes, e incluso del conflicto, y no de la unanimidad.

Surowiecki presenta también un divertido ejemplo basado en el conocido show televisivo ¿Quién quiere ser un millonario? Donde al participante se le hace una serie de preguntas, cada vez más difíciles, con un posible premio de 1 millón de Euros.

Las reglas del programa permiten que en un momento de duda, los participantes elijan una de tres opciones de ayuda para contestar a la pregunta: 1) eliminar dos de las cuatro respuestas posibles (aumenta al 50% las probabilidades de acierto), 2) consultar a un “experto externo” predeterminado, o, 3) someter las opciones a la votación de la audiencia en el estudio.

Los resultados del análisis del porcentaje de aciertos con ayuda indican que los expertos proporcionan la respuesta correcta en dos de cada tres casos. Sin embargo, lo sorprendente es que la votación del publico en el estudio da casi 90% de posibilidades de acierto.

En el mundo empresarial empieza a utilizarse cada vez más la “sabiduría de las masas” en las predicciones económicas o de tendencias, y de esto hay multitud de ejemplos en el libro.

En e.Lilly, una de divisiones de Eli Lilly, se usa la inteligencia colectiva de su personal para predecir qué nuevos fármacos van a conseguir la aprobación de la FDA, lo que supone una información esencial para una empresa cuyo negocio depende en gran medida de esa aprobación porque descartar un medicamento en fase temprana permite ahorrar costes y enfocar esfuerzos en otros productos.

Resumiendo, The Wisdom of Crowds nos enseña que no deberíamos confiar ciegamente en la sabiduría de uno o dos expertos para tomar las decisiones más difíciles, sino que es posible y conveniente explorar modelos más colectivos que se basen en el “comodín del público”.

Es un libro que se lee fácilmente, con un estilo muy periodístico, y que proporciona ideas interesantes pero que, de momento, quedan (por lo menos algunas de ellas) en el ámbito de “las cosas que crees que son razonables pero no puedes demostrar”

Esta versión que comento en esta reseña es la original en Inglés. Para los que no hablan inglés hay una alternativa porque recientemente se ha publicado por Ediciones Tendencias la versión en castellano, aunque el titulo no refleja la fuerza del original: Cien mejor que uno.


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