Me pregunto por qué los textos de las órdenes de las convocatorias públicas son tan densos y complejos de entender. Hay que llenarse de paciencia para meterle el diente a estos bodrios cuando se publican.
Ahora que hablamos tanto de usabilidad, interfaces amigables y simplicidad, la jerga legal de despacho sigue campeando por sus anchas en los territorios donde se redactan las iniciativas públicas. No he visto todavía ninguna Orden de éstas que sea “auto-explicativa”, es decir, que no necesite de varias llamadas telefónicas y de reuniones para enterarnos de lo que quieren decir.
Y para qué quejarse de lo que no dicen, de los silencios administrativos y técnicos que terminan determinando si te dan el dinero o no. En fin, ya sabéis, esas directrices de arriba que nadie quiere poner por escrito.
Hace tiempo que tengo esa inquietud, y por eso propuse una vez que se inventen un soporte más visual para difundir y explicar esos documentos. Me dijeron que el legalismo de la Administración no lo permite, así que: primero el control jurídico, y solo después intentaremos que se nos entienda, como manda la tradición en las organizaciones que funcionan como catedrales.
Que por pedir no falte, así que yo sueño con una convocatoria en formato Power Point, o un video publicado en Youtube en el que aparezca el ubicuo Campos Vidal explicándonos todo-lo-que-hay-que-saber para competir por los recursos en igualdad de condiciones.
Mientras esperamos… se me ocurre una solución más rápida. Estaría bien que en lugar de redactarlas juristas o técnicos de despacho, con ese lenguaje tan purista y endogámico, contraten a periodistas para que hagan de estos textos algo legible para el empresario de a pie.
Si estos documentos los escribieran periodistas, entonces muchas más empresas participarían, ahorrándonos de paso unos cuantos traductores e intermediarios que apenas añaden valor.
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Lo cierto es que muchas de las convocatorias las escriben las empresas que consiguen el contrato.
Yo creo que el lenguaje "hermético" es una manera de mantener el poder. Como administración pública, estoy obligado a informar, aunque no siempre me interese hacerlo, por eso lo haré de una forma que no te sirva de nada tener la información, ya que te falta la clave para decodificarla...
No confundir lenguaje juridico con lenguaje "hermetico": hay magnificos textos legales, aunque tambien muchos bodrios. El legislador es, ante todo, humano, y se equivoca como todo el mundo. Del mismo modo, tambien hay mucha palabreria barata que, por el mero hecho de ser expresada en terminos coloquiales, no adquieren mayor valor ni veracidad.
La FORMA de redaccion de las convocatorias publicas esta condicionada por muchos factores, entre ellos el "filtro" de los servicios juridicos (Abogacia del Estado, en el caso de convocatorias nacionales).
Lo importante NO es tanto la FORMA, que nos podra parecer mas o menos farragosa, pero no deja de ser un matiz; donde de verdad debemos ser criticos es en el FONDO: los conceptos, ideas, argumentos y directrices contenidos en dichos textos. Un buen contenido, arropado por un lenguaje preciso, confiere la garantia juridica que las empresas tanto reclaman. Por el contrario, un contenido confuso, incompleto, cuando no repleto de incoherencias, resulta infumable (asi este escrito por un jurista decimononico o rapeado en youtube).
Ojalá encontremos algún dia una convocatoria publica en powerpoint o en video.
La verdad es que no encuentro ningún motivo por el que ésto no pueda ser así.
Muy buena idea
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