Inteligencia colectiva para innovar

Mario López de Ávila Muñoz: "El emprendedor en su nube (II)"

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Cualquier emprendedor puede resolver dilemas desde la premisa de que siempre hay una solución mejor a su alcance. La Nube de Evaporación es una herramienta de resolución de conflictos que ayuda a conseguirlo.

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Terminamos la primera parte de este artículo, publicada en la edición anterior del Boletín eMOTools, presentando la Nube que utilizaron Laura y sus socios para trabajar el dilema [o conflicto, puesto que enfrentaba a unos con otros] que les ocupaba. Este es un buen momento para que repaséis lo que os comentaba sobre la estructura de la nube, sus elementos constituyentes y sobre cómo debe leerse. Por último, os dejaba con una afirmación que seguramente llamó la atención de más de un lector; la de que los dilemas como la belleza, están “en el ojo del que mira”.  En otras palabras, son construcciones de nuestra percepción. No tienen existencia real. Nacen de la interpretación que hacemos de la situación y están sustentados por los supuestos que hacemos de ella.  Y por eso podemos “evaporarlos”.

Los dilemas como la belleza están en el ojo del que mira, y por eso podemos “evaporarlos”

En esta segunda parte vamos a ver cómo, paso a paso.

Validando la Nube

El proceso de trabajo con la Nube de Evaporación es, en realidad, bien sencillo.  Se reduce a tres pasos: 1º) construir la Nube; 2º) identificar los supuestos subyacentes, aquellos que sustentan al dilema o conflicto y, 3º) “evaporar” la nube, bien cuestionando la validez de los supuestos, bien ideando cambios en la situación que los invaliden o conviertan directamente en irrelevantes.

Ahora bien, no se considera que la Nube esté “construida” hasta que no haya sido validada. Se trata de evitar trabajar con un modelo de la situación que, en vez de ayudarnos a pensar con claridad, introduzca más confusión. La validación persigue comprobar que, además de reflejar nuestra intuición de la situación, la lógica de la Nube es sólida.  Ilustraremos el proceso de validación con la Nube de Laura.

Para validar la Nube basta con plantearnos unas pocas preguntas, cuyas respuestas deben siempre ser afirmativas:

¿Son necesarios B y C para tener A? ¿Es necesario D para tener B? y ¿Es necesario D’ para tener C? => O sea: ¿Es necesario “Cubrir la necesidad de financiación” para “Sacar adelante con éxito la iniciativa empresarial”? Sin duda.  ¿Y “Mantener el control sobre la empresa”? Cualquier emprendedor diría que sí, ¡por supuesto!  ¿Es necesario “Realizar la ampliación de capital social” para “Cubrir la necesidad de financiación”? En estos momentos, parece evidente que así es.  Etcétera.

¿Están realmente en conflicto D y D’?  ¿Están solamente D y D’ en conflicto - no B y C, B y D o C y D’? => Claramente “Realizar la ampliación de capital social” está en conflicto con “No hacer…”.  Y si leemos atentamente la nube comprobaremos que no hay otro conflicto.

Si optamos por hacer D, ¿Ponemos en peligro la consecución de C? => Todo hace pensar que sí.  Al “Realizar la ampliación de capital” cedemos en parte la propiedad de la empresa y con ello, el control.  Eso nos repite una y otra vez el profesor Wasserman.

Si optamos por hacer D’, ¿Ponemos en peligro la consecución de B? => Por lo que cuentan Laura y sus socios, parece ser que sí.  Así pues, podemos dar por validada la nube.

Identificando los supuestos subyacentes

Los supuestos se “esconden” detrás de cada una de las flechas que unen las entidades en la nube.  De hecho, una de las razones por las que las dibujamos es para recordarnos que entre una entidad y otra hay espacio para hacer muchas suposiciones.  La cuestión es: ¿Cómo sacamos a la luz los supuestos? Y no es tarea fácil. 

Después de todo, los supuestos son… pues, eso, cosas que “damos por supuestas”.  Son prácticamente invisibles, porque forman parte de nuestro paisaje mental.

La forma más directa de identificar supuestos es leer la nube en voz alta y, cada vez que terminemos una frase del tipo “A fin de… necesito…”, preguntarse en voz alta “¿Por qué?”.  Así de simple. Hagamos la prueba:

 

A fin de “Cubrir la necesidad de financiación” necesito “Realizar una ampliación de capital social”… ¿¿Por qué?? Pues porque… se nos acaba el dinerono estamos generando ingresos a un ritmo suficienteno disponemos de un patrimonio con el que avalar una póliza de crédito… de hecho, no hay crédito… y, la verdad, fuera de esto, no sabemos de ninguna otra forma de obtener financiación.

Observad que los supuestos explican la relación que hay entre las dos entidades que une la flecha tras la que se “esconden”.  Los supuestos explican la lógica de la nube, y nos ayudan a comprender por qué existe el dilema o conflicto.  Al trabajar con la nube, todas esas ideas que actúan como filtros de la situación, que condicionan nuestra perspectiva, salen a la luz y se disponen, de forma ordenada, ante nuestros ojos.  Ahora vemos de qué está hecho el conflicto, su forma y su alcance.

Los supuestos explican la lógica de la Nube, y nos ayudan a comprender por qué existe el dilema o conflicto

Hay mucho que decir y poco espacio.  Permitidme tan solo señalar que a menudo encontramos supuestos que apoyan a otros supuestos, supuestos “encadenados” unos a otros.  Estas cadenas de supuestos salen a la luz planteando repetidas veces la pregunta “¿Por qué?”.  A continuación, un ejemplo a partir de la Nube de Laura y sus socios.

A fin de “Sacar adelante con éxito la iniciativa empresarial” necesito “Mantener el control sobre la empresa” porque “El equipo emprendedor es el mejor capacitado para sacar adelante con éxito la iniciativa empresarial”.  No, ¿en serio?  En serio.  La mayor parte de los emprendedores cree eso en mayor o menor medida.  ¿Por qué?  Bueno, porque cada uno de los fundadores“aporta recursos, capacidades, experiencias únicas”.  ¿Y por qué? Pues porque esos recursos, etc., son “necesarios para sacar adelante con éxito” el proyecto.  De esta forma, a. y b., en la ilustración, “sostienen” al primer supuesto identificado.  Lo que es muy interesante, porque si cualquiera de los dos se demuestra falso, el supuesto se vendrá abajo.

Pero me estoy adelantando.

Tratad de encontrar al menos 5 [cinco] supuestos por cada flecha.  Todas, incluyendo la flecha del conflicto, D-D’.  Sí, es probable que no los encontréis, pero debéis intentarlo.   Escribid los supuestos como oraciones completas, con sujeto, verbo y predicado.  Y recordad que deben explicar la flecha, no las entidades.

Cuestionar los supuestos

Vale, todo esto está muy bien, pero ¿Cuándo vamos a resolver nuestro dilema? ¿Cuándo vamos a evaporar la nube? Con los supuestos identificados ya estamos en condiciones de hacerlo.  De hecho, algo os he adelantado hace sólo un momento.  Si son los supuestos los que mantienen armada la Nube, ¿Qué ocurre cuando uno de esos supuestos resulta ser falso?  Pues lo que ocurre es que aparece una “grieta” en la Nube, y por esa grieta se parte la flecha y, abracadabra, la Nube deja de ser Nube.  Se evapora.

Así de fácil, sí.

¿Qué preguntas nos ayudan a cuestionar los supuestos? Pues, por ejemplo, podríamos preguntarnos:

  • ¿De verdad que…? =  ¿De verdad que “la ampliación de capital debe hacerse al valor nominal de la participación”? ¿Es que todo lo que hemos hecho estos meses no cuenta? Algo debe contar, lo que me hace sospechar que no debe ser cierto que tengamos que vender nuestras participaciones al precio por el que pagamos por ellas.  Ahora tenemos clientes, tenemos tecnología, conocimiento.  El valor de la empresa ha aumentado. Y eso hay que pagarlo.
  • ¿Siempre? =Todo potencial inversor desea controlar la empresa” ¿Siempre? No lo creo.  Imagino que habrá de todo.  He oído de inversores que gustan de “meterse en la cocina” de la empresa, sí.  Pero también he oído de otros que sólo hacen acto de presencia dos o tres veces al año.  Los habrá paranoicos del control y los habrá menos controladores.  Es cuestión de ir probando.

  • ¿En cualquier situación? =Nuestras participaciones se diluirán” ¿En cualquier situación?  Es verdad que pueden diluirse, pero eso no es lo importante, sino más bien cuánto.  Y eso dependerá entre otras cosas del precio al que vendamos las nuevas participaciones.
  • ¿En cualquier contexto? =Control sobre la empresa es lo mismo que libertad para gestionar la empresa” ¿En cualquier contexto? En una empresa profesionalizada control y gestión mantienen una sana distancia.

Como veis, al cuestionar los supuestos abrimos caminos, direcciones, en las que buscar una solución al dilema.  Es verdad que todavía no tenemos una solución, para llegar a ella habrá que trabajar más.  Pero al menos sabemos dónde podemos encontrarla.

La primera estrategia para evaporar Nubes es cuestionar e invalidar los supuestos que las sostienen

A ser posible, en todas y cada una de las flechas.  Dicho de otra manera, hay que tratar de evaporar la Nube por al menos 5 [cinco] puntos distintos.  Es importante que lo intentéis, especialmente si estáis especialmente encariñados con alguna de las alternativas en conflicto.  Es pura higiene mental.

Generar ‘inyecciones’

¿Qué ocurre cuando un supuesto es, sencillamente… cierto?  No puede falsearse, no puede invalidarse.  Es lo que es y ya está.  Lo tomas o lo dejas.  ¿Qué puedes hacer? En estos casos, aplicas la segunda estrategia de evaporación de Nubes: ponerle una “inyección”.

En la terminología de TOC, una ‘inyección’ es un cambio, o una nueva circunstancia o condición, que una vez ha aparecido en la realidad, invalida o hace irrelevante a un supuesto o conjunto de supuestos.

Si ideamos una circunstancia o una condición bajo la cual uno o más supuestos dejan de ser válidos, la Nube se romperá igualmente, evaporando el conflicto. De hecho, una buena ‘inyección’ puede evaporar ella solita una Nube, aunque no es lo normal, ni por lo general lo más aconsejable.

Hay que tener muy claro que una “inyección” no es una solución, sino una idea para una solución.  Como en el caso de las “grietas” que originamos al cuestionar e invalidar supuestos, las “inyecciones” nos indican en qué dirección debemos trabajar para resolver el dilema o conflicto que nos ocupa.  Una Solución es algo que ha sido testado, cuyos obstáculos han sido identificados y sorteados y cuya implantación ha sido cuidadosamente planeada.  Una ‘inyección’ es el punto de partida en la dirección correcta hacia esa solución.

A la hora de generar inyecciones, suele ayudar plantearse alguna o varias de estas preguntas: ¿Qué alternativas…? ¿Por qué no… le damos la vuelta… lo hacemos más grande… cambiamos el orden…? ¿Qué pasaría si… hacemos tal cosa? ¿En qué circunstancias…dejaría de ser válido este supuesto? ¿Qué podríamos usar…? ¿Con qué recursos contamos? ¿Qué podríamos aprovechar para provocar un cambio en la situación?¡Es el momento de ser creativos!

También aquí se insiste desde la ortodoxia del método que se trate de generar al menos una ‘inyección’ por cada flecha de la Nube.

Puedes tenerlo todo

Laura y sus socios descubrieron mientras planteaban la Nube que estaban dando por supuesto muchas cosas que podían cuestionar. Reconocieron también que había temas en los que necesitaban de asesoramiento experto, puesto que ninguna de las dos partes estaba muy segura de su propia posición. La Nube les ayudó a comprender mejor la situación en la que se encontraban.  Les facilitó ver las cosas desde el punto de vista de la otra parte. Les permitió comprobar que, efectivamente, estaban haciendo supuestos que podían invalidarse. Finalmente, con la ayuda de su abogado, construyeron una Solución que les permitió llevar adelante la ampliación de capital social, obtener la financiación que necesitaban y mantener el control sobre aquellos aspectos del gobierno y de la gestión de la empresa que debían seguir controlando para garantizar el éxito de la iniciativa.

Siempre hay una solución mejor a tu alcance. Laura consiguieron todo lo que querían: Valor y Control; y pudiendo tener todo, ¿Por qué se van a conformar con menos?

¿Qué opina de eso, profesor Wasserman?

Como Laura y sus socios, cualquier emprendedor, cualquier persona, puede, si se lo propone, si aprende a pensar con claridad y trabajando con la Nube de Evaporación, ir enfrentando los dilemas o conflictos que les depara la vida con la esperanza de que siempre hay una Solución mejor a su alcance.  Que no hay que elegir entre Riqueza y Control, o entre Libertad y Seguridad, o entre Trabajo y Familia.  Que lo puedes tener todo.  Y pudiendo tener todo, ¿Por qué te vas a conformar con menos?

Sobre el autor:

Mario López de Ávila Muñoz

Socio director NODOS, Emprendedor e Inversor, Profesor Asociado y Director del Owners and Entrepreneurs Management Program, IE Business School. Co-fundador de UEIA. Weblog: Nodos en la red. Twitter: @nodosenlared

 

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