Inteligencia colectiva para innovar

Nacho Muñoz: "El conector"

grafo de red

Saber conectar implica la capacidad para estar en contacto con personas de diversas procedencias e intereses, crear y hacer crecer un ecosistema de personas a tu alrededor con el que interactuar frecuentemente para explorar oportunidades o participar en proyectos colaborativos.

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Séptima entrada de línea de investigación sobre i-skills, es decir, de esas habilidades para desenvolverse en territorios inciertos, de esas capacidades que activa el innovador para tratar de afrontar con solvencia los desafíos constantes con los que se encuentra.

Llegamos a la habilidad de conectar, a la capacidad de entablar relaciones de calidad con la mayor cantidad de personas posibles. Pero... ¿por qué la necesidad de conectar con la mayor cantidad de personas posibles? Sencillamente: porque las personas son fuentes de oportunidad. Además, para complementar, podemos replicar la frase de cabecera del boletín nº 20 en el que se inserta este artículo, porque nadie es fruto de su único esfuerzo. Las personas son el medio y el fin de las relaciones profesionales. Sin ellas nada es posible. Junto a ellas, cualquier proyecto puede hacerse viable. Sólo se trata de dar con quienes más nos interesan y mejor nos sentimos.
 
Cuando sabemos de alguien que accede a un empleo (o una colaboración profesional) porque, además de valer para el proyecto, conoce a alguien de la empresa, decimos que tiene un enchufe y criminalizamos lo ocurrido. Si somos nosotros quienes conseguimos algo así, decimos que disponemos de una buena red de contactos y que es normal que esa red apueste por quienes conocen, sin cometer el riesgo de invertir en desconocidos.
 
Moraleja: todos sabemos que es bueno estar bien relacionado. Es más, sabemos que podemos disfrutar si tenemos una amplia red de personas con las que poder compartir experiencias y con la que trazar vínculos personales y profesionales. Pero en la práctica, con la falta que pueden hacernos las personas, ya sea para explorar oportunidades profesionales, para pedir consejo o para requerir una colaboración, no trabajamos la acción de “conectar” con la intensidad que deberíamos.

(I) Conectar = ampliar redes

No vamos a dar consejos sobre cómo ampliar la red, pues las herramientas de comunicación que tenemos disponibles hoy día a través de distintas redes sociales o redes profesionales nos permiten acceder a las personas de un modo relativamente sencillo. La experiencia de explorar y descubrir personas interesantes no deja de ser, en todo caso, algo fascinante.
 
Sin embargo, sí que es necesario recalcar la acción en sí de ampliar la red, y no dejar que de forma azarosa vayamos encontrando nuevos perfiles con los que poder conectar, como suele hacerse. Si necesitamos personas para ampliar oportunidades por algo específico, saber buscar personas interesantes para ese contenido específico es una labor que tenemos que cuidar con detalle, dedicando el tiempo necesario para poder cumplir con los objetivos que nos marquemos.

(II) Conectar = inteligencia emocional

Saber conectar con otros implica poner en marcha numerosas habilidades sociales, estrategias naturales para “caer bien” y ser reconocido como alguien agradable e interesante. Conectar con otros implica:
 
  • Saber escuchar y saber no-callar, cuando corresponde. ¿Sabemos controlar cuando estamos hablando más de lo que necesitamos? ¿Sabemos cuándo estamos siendo tímidos cuando deberíamos intervenir más?
  • Tener asertividad y empatía en los momentos críticos. ¿Controlamos si nuestros comportamientos con otros se ajustan a lo deseable cuando la ocasión lo merece?
  • Tener simpatía y saber estar en los momentos menos tensos. ¿Valoramos en su justa medida si somos demasiado risueños o demasido tristes?
En definitiva, ¿pensamos en lo que los demás pueden pensar de nosotros a partir de cómo actuamos con ellos? Es complicado, pero las respuestas, tratadas como buenas intuiciones, pueden servirnos para mejorar nuestra capacidad de conectar.

(III) Conectar = contacto físico

Conectar es contactar y conocer en persona y a la persona. Con tanta red social y uso de instrumentos tecnológicos para comunicarnos tenemos el riesgo de perder la esencia: el contacto físico, compartir espacios y experiencias juntos.  Sólo desde la cercanía física se pueden consolidar y ciuidar las relaciones profesionales.
 
Nos seduce la confortable sensación de mantener una red amplia y de calidad desde el sillón de nuestro despacho pero la realidad es otra: son las mesas de reuniones, los bares o los caminos en coche o en tren lo que permiten una unión más fuerte entre colegas que verdaderamente buscan fortalecer vínculos.

(IV) Conectar = productividad social

Parece que llevar a cabo la labor de ampliar o mantener con calidad una red de contactos apoyándonos en herramientas (clásicas, de libreta y lápiz, o modernas, tipo gtd o equivalentes) supone industrializar el proceso de la relación personal, pero nada más lejos de la realidad. Si queremos ampliar y mantener nuestra red de contactos, no podemos ser descuidados o dejar escapar ocasiones para entablar conversaciones o compartir eventos, por lo que una herramienta de productividad nos puede acompañar y facilitar mucho las cosas. Habrá muchos momentos de naturalidad en la relación, eso sí puedes descuidarlo.

(IV) Conectar = relaciones de calidad

Una de las críticas más feroces que se le asignan al management tradicional es el hecho de que la gerencia de este tipo de empresas trata a su personal más como recursos que como humanos. Esto es un hecho que evidenciamos con sorprendente claridad pero, sin embargo, no somos tan capaces de ver cuándo nosotros tratamos a las otras personas también como medios (o recursos) y no como personas en toda su transcendencia. Podríamos trazar un continuo para catalogar esas relaciones profesionales:
  • En un extremo está la relación como una transacción profesional: invierto en una persona exigiéndole irremediablemente al go a cambio. Cuando falla la transacción, falla la relación.
  • En el otro extremo está la relación como si de un vínculo familiar se tratara: como puede ocurrir con algún miembro de la familia, nos da igual lo que hagan estas personas, que siempre van a tenernos cerca.
  • En algún punto intermedio a estos extremos se encuentra la relación personal, la relación de confianza entre las dos personas, enmarcada en una relación profesinonal. (Ver más aquí).
En ese continuo, ¿dónde nos encontramos? ¿Procuramos mantener una relación personal y de confianza con nuestros colaboradores o nos limitamos a ejecutar las transacciones por las que nos hemos juntado?

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