Inteligencia colectiva para innovar

Amalio Rey: "REWORK y el arte de la simplificación"

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El management está tan falto de simplificación, como de reconocimiento de la complejidad. En este artículo se proponen 26 ideas para simplificar, inspiradas en el libro Rework de Fried & Heinemeier.

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Hay un verbo mágico que puede cambiar muchas cosas, y se llama: "simplificar". Varios libros que han pasado por mis manos en los últimos meses apuntan tercamente a él. Demasiadas coincidencias para que sea casualidad.

Podría citar más de cinco, pero hoy quiero centrarme en uno: “Rework”, escrito por Jason Fried y David Heinemeier de 37signals, una empresa de Chicago que ha hecho de la simplificación su más adorable obsesión. Lo que me gusta de los chicos de 37Signals es su fuerte identidad, y la devoción que sienten por hacer las cosas simples, algo que marca todo lo que emprenden.

Admiro a la gente que trabaja con un foco y unas creencias claras, porque sé lo que puedo esperar de ellos.

El libro de Fried y Heinemeier es una mezcla de Agile Methodologies, Ley de Pareto, Marketing contado por Jack Trout, y hasta GTD en su versión más digerible.

En mi opinión, el management está tan falto de simplificación, como de reconocimiento de la complejidad. Sé que esa idea plantea una contradicción en sí misma, pero es un reflejo de la realidad.

Sostengo que el modo más inteligente de gestionar las organizaciones es combinando sabiamente complejidad y simplificación.

Primero hay que practicar el pensamiento divergente para aceptar la complejidad inherente a todos los procesos donde interactúan personas (las paradojas pueden funcionar aquí como una fuente de detección de oportunidades); pero después hay que pasar al pensamiento convergente, a simplificar el modelo de decisión, para que la solución sea viable, eficiente y oportuna, para que tanta complejidad no se provoque dispersión o parálisis.

Tengo pendiente escribir un artículo sobre el valor de reconocer la complejidad (algo que terminé de entender con el libro de Roger Martin: “The Opposable mind”), pero esta vez voy a poner el foco en el eje central de Rework que gira en torno a la simplificación, que me parece un atributo del que estamos bastante carentes.

Así que lo que he hecho es destilar las esencias de este libro, y pasar esos contenidos por el tamiz de la simplificación, para dejar sólo las ideas que me han parecido más sugerentes en torno a ese atributo. Advierto que, en muchos fragmentos, he añadido matices de mi propia cosecha a la traducción, porque me parecía que así el texto quedaba más redondo y claro, de modo que hay un toque bastante personal en la interpretación que hice. Espero que nadie se moleste por esto, pero lo mío es la cultura del remix, así que supongo que al final, Fried, Heinemeier & Rey no suena tan mal.

Sin más rodeos, ahí va mi destilado:

  • Creer en algo: Los buenos negocios creen en algo, tienen un punto de vista y se centran en él. Si no sabes en qué crees de verdad, cualquier argumento vale y todo es discutible. Mira a ver si consigues que tu cliente te diga que lo que haces, mejora en algo su vida. Por cierto, si dejas de hacer lo que haces, y alguien lo nota, entonces vas por buen camino.
  • No te obsesiones con ningún competidor: Como eso ocurra, vas a diluir tu propia visión; y serás reactivo, no proactivo. El foco tienes que ponerlo siempre en tu propias creencias.
  • Las restricciones son ventajas camufladas: Tener recursos limitados obliga a ser creativo/as. No hay margen para el despilfarro. Las limitaciones hacen que el producto o negocio se mantenga lo más sencillo posible, y ésta puede ser una gran ventaja (“Less is a good thing”).
  • Piensa en la sostenibilidad desde el primer día: Las startups tienden a posponer lo inevitable: el momento de ganar dinero y de convertirse en un negocio sostenible. El enfoque de “Veremos cómo ganar dinero en el futuro” es ridículo y desnaturaliza todo; es como si comenzaras a construir un barco pretendiendo que la gravedad no existe. Un negocio que no tiene un camino o modelo claro para generar beneficios, no es un negocio, sino un hobby
  • Desconfía de las estrategias de salida: Necesitas estrategias de implicación, y no “estrategias de salida”. Cuando construyes una compañía con la intención de venderla, pones el foco en los puntos equivocados. En lugar de centrarte en que los clientes valoren mucho lo que ofreces, te preocupas por quién te va a comprar.
  • ¡¡Foco!!: Elige pocas cosas, pero hazlas muy bien. ING es un ejemplo: servicios mínimos pero con muchas ventajas. Por cierto, los mejores restaurantes trabajan con pocos platos, con especialidades que los hacen diferentes (Piensa en los huevos estrellados de Casa Lucio, o el cocido madrileño de La Bola)
  • Atributos auténticos, los que perduran: Prioriza lo que no va a cambiar tanto, la sustancia, los atributos que siempre van a valorar los clientes, lo que no es una moda. Céntrate en las cosas que los clientes van a valorar hoy, y también dentro de 10 años.
  • Divide los desafíos en piezas pequeñas: Si trabajas en un proyecto extenso, o por un objetivo a largo plazo, dedica un día a la semana/quincena a celebrar las pequeñas victorias que vayas consiguiendo. En lugar de un proyecto de 12 semanas, organízate como si fueran 12 proyectos de una semana
  • Déjate influenciar, pero no robes: Hay una forma muy simple, y elegante, de saber los límites entre inspirarte y aprovecharte = Si adviertes que otro está haciendo la mayor parte del trabajo, entonces háztelo ver, porque algo huele mal.
  • Tus clientes son tu memoria: No hace falta que colecciones las demandas y quejas de tus clientes en bases de datos, ni hojas de cálculo complejas, porque las que realmente importan son las que escuchas una y otra vez. Si hay un reclamo que se te olvida, es porque no era tan importante.
  • Abre el negocio, sé transparente (“Go behind the scenes”): Muestra a la gente cómo funciona tu negocio por dentro. Incluso los trabajos que parecen más aburridos pueden ser fascinantes si se presentan y explican con inteligencia. No esperes por nadie que lo cuente, hazlo tú mismo/a. Dejar a los clientes que miren detrás de la cortina puede cambiar tu relación con ellos
  • A nadie le gusta las flores de plástico: Preferimos las flores reales, las que se marchitan, porque hay una sutil belleza en la imperfección. Así que no temas mostrar tus defectos porque te hacen más real, más creíble. Hay empresas que filtran tanto lo que muestran que parecen robóticas, esterilizadas, y eso les resta toda emoción.
  • Mira cómo escribe: Una escritura clara es señal de pensamiento claro. Alguien que escribe bien sabe cómo comunicar, puede ponerse en el lugar del otro, y entiende qué omitir; atributos buenos para cualquier trabajo. Si dudas entre varias personas para un puesto, contrata al que mejor escriba.
  • No conviertas toda la casuística en normas: Si alguien, un día, vino en pantalones cortos a la oficina (suponiendo que te parezca mal), no hace falta que impongas un código de vestuario. Basta con que le digas que no venga más así, y punto.
  • Deja de comerte el coco: No esperes por la decisión perfecta. Decide ya, y muévete hacia delante.

Éste es un resumen. Tienes más ideas y reflexiones en el artículo completo, que puedes bajarte en PDF.

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