Inteligencia colectiva para innovar

Juan López Sierras: "Cómo hacer lo que no sabes hacer"

Cómo hacer lo que no sabes hacer

Una situación con la que los emprendedores e innovadores se enfrentan con frecuencia. Tareas y problemas nuevos, desconocidos, que no saben resolver. Te estas enfrentando a una tarea o problema por primera vez y no tienes ni idea de cómo hacerlo. Si eres emprendedor o innovador seguro que te ha pasado. En el artículo se dan algunas claves sobre cómo y por qué enfrentarlos.

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“No voy a ser capaz de hacerlo”, te repites a ti mismo. “Nunca lo hice” o “No se hacerlo” son las excusas que usas con los demás o contigo mismo.  Te estás enfrentando con una tarea o problema por primera vez y no tienes ni idea de cómo hacerla. Si eres emprendedor, innovador o un poco inquieto seguro que alguna vez te ha pasado.

Lástima que esto no sea como en Matrix donde a Neo le hacían aprender simplemente cargándole discos en la memoria, como si de un ordenador se tratase. No, aquí tienes que ser tu quién haga el doble esfuerzo de aprender primero y hacer después. Y todo probablemente en un tiempo bastante limitado.

Huir, delegar o enfrentar

No es cuestión de “pasar la patata caliente” sin más a menos que estéis de acuerdo de cara a un objetivo más grande.

En realidad tienes tres opciones: huir, delegar o enfrentar. Si sigues la primera, (aunque posible y válida según el caso como explicaré un poco más adelante), jamás vas a conseguir marcar la diferencia ni salir de una “dulce” aunque aburrida mediocridad.

En el segundo caso, dependes de tener otros colaboradores de trabajo a los que poder delegar la tarea. Si lo haces, que sea por las razones correctas. Delégala si esa persona tiene más conocimientos o experiencia que tú en el tema, la resolverá más rápido y mejor y siempre que admitas que ella haga lo mismo contigo.

Si, como a la mayoría de nosotros, te toca a ti enfrentarte a solas con ella, el mejor consejo es el de siempre: deja de leer artículos como éste y ponte ya a trabajar (y aprender) de verdad para resolverla. Aunque si aún tienes dos minutos, déjame que te cuente cómo me enfrento al desafío de tener que hacer lo que no sé hacer.

Una meta mayor

Para enfrentar esa tarea que ahora hace que el estómago se te encoja un poquito, tienes que ser consciente que siempre forma parte de una meta mayor. No será más que un paso intermedio y necesario en una camino mucho más largo.

Por ejemplo, si eres un emprendedor que ha creado una Consultora de Marketing Online, tú mismo tendrás que aprender a vender también en el offline porque muchos de tus posible clientes no serán capaces (ni se fiarán) de encontrarte por Internet. O más sencillo: a rellenar una instancia determinada, pedir una subvención, hacer una factura o contrato…

Aquí es probable que se cumpla la archiconocida Ley de Pareto, sabrás hacer el 80% de las tareas que tengas que desarrollar para alcanzar tu objetivo, pero del 20% no tendrás ni idea, ni probablemente te guste. La cuestión es si quieres resolver ese 20% rápido cuando vaya surgiendo, o retrasarlo y dejar que te ocupe el 80% de tu tiempo.

Desafío, no problema

Adapta tu estado mental para asumir que se trata de retos intelectuales y profesionales que tienes que superar y que seguro que vas a conseguirlo.

Tómalo con un desafío, como una oportunidad para aprender, nunca como una barrera. Si otros lo han aprendido a hacer ¿por qué tu no? Si miramos la RAE nos dice que desafío es sinónimo de “Rivalidad y Competencia”, mientras que problema de “Disgusto o Preocupación”. ¿Cómo te lo quieres tomar?

Si eres emprendedor, piensa también que seguro que por este punto también han pasado y pasarán muchos otros como tú y tendrás que superarlo si no quieres quedarte atrás.

Sabes aprender, ahora haz

Piensa todo lo que has aprendido a lo largo de tu vida, desde la escuela, instituto, universidad, empresa, trabajo o cursos. ¿Vas a pensar ahora que no eres capaz? ¿Que te va a costar mucho hacerlo? No te creas, tampoco será tan diferente, sólo que esta vez es algo impuesto y puede que tangencialmente diferente a tu especialidad o lo que has estudiado hasta ahora.

¿Y qué? Hoy día con Internet tienes todo el conocimiento del mundo a tu alcance. Hay páginas webs, foros y personas dispuestas a resolver dudas sobre cualquier tema que te puedas imaginar. Como muestra, La Marabunta, foro dedicado a la “influencia de las hormigas en la cultura humana a través del tiempo”.

Puedes consultar información sobre cualquier tema para empezar a “hacer” rápido. No dejes que el aprendizaje te paralice. Ocurre como en la toma de decisiones, llega un punto en que la información que consigues no compensa el tiempo invertido en buscarla y asimilarla.

Disfruta del camino

En estos casos siempre es más importante el camino que el resultado así que no tengas miedo al error. Si es tu primera vez no seas tan severo contigo mismo si no te sale bien, es imposible estar preparado para todo.

No tengas miedo a equivocarte y si lo haces tómalo como un aprendizaje, hiciste lo mejor que podías hacer con la información que tenías en ese momento. Eso sí, aprovecha cuando tengas algo de perspectiva para reflexionar y pensar qué salió mal para no volver a repetirlo.

Busca consejo.

Aprovecha para pedir consejo a personas más experimentadas, pero por experiencia te digo que tampoco te fíes al 100% de ellos, mantén tu criterio propio intacto y trata de confirmar con otras fuentes lo que te digan.

Ya lo sabes hacer, ahora úsalo

Depende de lo que se trate, pero ya que te has tomado el tiempo de aprenderlo y aplicarlo por ti mismo, incorpóralo a tu catálogo de servicios. Por ejemplo, en Groupyme nosotros mismos entre otras cosas hemos gestionado el registro de la marca (incluso la respuesta a la oposición de Groupon), los archivos para la protección de datos, o aprendido sobre la marcha los entresijos de los anuncios en Linkedin y Facebook.  Es un conocimiento que podemos explotar ahora o en el futuro, igual podrás hacer tú con lo que aprendas.

Aunque puedas huir o delegar la tarea, quizás quieras enfrentarla para obtener ese conocimiento que luego puedas vender. Hacerlo te convertirá en un profesional más valioso.

Sal de tu zona de confort

La zona de confort es un estado mental donde te encuentras cómodo con tu vida actual, con tus aspiraciones cubiertas y sin presiones.  Haces cosas que sueles hacer desde hace mucho tiempo o vas a sitios familiares, donde todo te es conocido. 

Más allá de tu zona de confort, está tu zona de aprendizaje donde eres capaz de enfrentarte a nuevos retos que te generan cierta aprensión pero que aún controlas, aquí es dónde tienes que situarte cuando te enfrentes a eso que no sabes hacer. Sólo tienes que dedicarle tiempo y aguantar esa presión y dudas que tu mismo te impones.

Evita quedarte en la zona cómoda tanto como saltar directamente a la de pánico, que está aún más allá de la de aprendizaje y es en la que caes cuando haces algo realmente arriesgado. El resultado de ambas es una parálisis ejecutiva que te impedirá hacer y aprender.

Por último, te recomiendo que veas este vídeo en el que se explica muy bien qué es cada una de estas zonas y como lanzarte a atravesarlas para conseguir hacer lo que no sabes hacer: Qué es la Zona de Confort.

 Puedes descargar el artículo en pdf aquí: "Cómo hacer lo que no sabes hacer"

Este documento está en la microsite de I-Skills, donde puedes consultar más contenidos sobre el tema. También te recomendamos visitar el Boletín [Nº21] con una selección de los mejores artículos del mes escritos por el equipo de emotools.

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