Inteligencia colectiva para innovar

Nati Grund: "Crowdsourcing en cultura"

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Muchas entidades están estudiando formas de comprometer a los usuarios para crear y editar contenidos o resolver problemas, y una de las modalidades que se exploran es el Crowdsourcing. Aquí se analiza este fenómeno y se describen algunos proyectos culturales que se están llevando a cabo.

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El término Crowdsourcing  ha ido evolucionando desde la primera vez que apareció en 2006,  en un artículo de la famosa revista americana Wired escrito por Jeff Howe, que lo definía de la siguiente manera:

“the act of taking a job traditionally performed by a designated agent and outsourcing it” to an undefined, generally large group of people in the form of an open call (using the Internet).” 

Así el crowdsourcing es una forma de participación en internet distinta al outsoursing, donde una tarea concreta se delega en una persona específica. Un caso bastante famoso en este ámbito sería la plataforma de crowdsourcing creada por Amazon Mechanical Turk.

Allí cientos de "trabajadores en la nube” reciben pequeñas cantidades de dinero, por trabajar en lo que ellos llaman HITs (Human Intelligence Tasks)  tareas que pueden ser por ejemplo, traducciones o categorización de contenido online entre otras. Mechanical Turk se basa en la idea de que hay tareas que son simples para las personas pero que son difíciles para los ordenadores. 

En el caso de la cultura y el arte , muchas entidades están estudiando formas de comprometer a los usuarios para crear y editar contenidos o resolver problemas. En este ámbito se está  explorando el potencial de crowdsourcing. La digitalización masiva de contenidos está siendo una cuestión primordial para muchas instituciones culturales. Esta digitalización además sirve para crear nuevas rutas de acceso a las colecciones u objetos artísticos, ya que a través de internet estos contenidos digitales, pueden compartirse, remezclarse, citarse etc...

Un tema importante a la hora de abordar este tipo de proyectos, en los cuales se va a pedir la colaboración de los usuarios,  es la clasificación de los mismos, es decir, todos los proyectos no requieren el mismo nivel de participación o implicación de los usuarios. 

Hay mucha clasificaciones  de proyectos de crowdsourcing, yo voy a utilizar en este artículo, un estudio realizado por Bonney in Public Participation in Scientific Research (PPCR), que es trasladable al ámbito cultural. Así se dividen los proyectos de participación dentro del campo de la investigación en tres tipos y que serían: 

1. Proyectos Contributivos. En este tipo los proyectos están diseñado por las personas encargadas de promover el proyecto, en ellos los usuarios contribuyen aportando datos.

2. Proyectos colaborativos. En este caso también el diseño del proyecto está realizado por las personas que promueven el proyecto, pero aquí el público contribuye analizando datos, ayudando a redefinir el diseño del proyecto etc...

3. Proyectos de cocreación. Aquí los usuarios y el equipo profesional del proyecto trabajan juntos y algunos de los participantes están involucrados más activamente en todos los pasos del proceso del proyecto.

Así esta clasificación va “in crescendo” según el nivel de habilidades que se van requiriendo de los usuarios,  y la interacción con la entidad que promueve el proyecto. 

La tercera categoría por lo tanto requerirá más fidelización del usuario, que añadir por ejemplo una “etiqueta” en un proyecto taggeado de una colección  de un museo, que estaría incluido en la primera categoría.

A continuación os propongo un ejemplo por cada una de las categorías de proyectos expuestas anteriormente :

Proyectos Contributivos

Wir Waren So Frei

Este proyecto colaborativo alemán, está promovido por la Deutsche KinemathekBundeszentrale für politische Bildung  quebuscan reunir imágenes relacionadas con la caída del muro de Berlín, así se ha creado  este proyecto en el cual, los usuarios pueden compartir imágenes o videos en la plataforma creada para tal efecto, e incluir las historias que hay detrás de ellas. En este proyecto la  Kinemathek se encargó del digitalizar el material audiovisual que iba llegando del público, teniendo como resultado un  espacio con al menos 7.000 contenidos, los cuales además se pueden descargar online.

What’s on the menu

La New York Public  Library tiene una de las mayores colecciones de menús del mundo con más  de 45.000 ejemplos que datan de la década de 1840 hasta la actualidad, siendo muy utilizando por historiadores,  cocineros, novelistas y los entusiastas de la comida en general. El problema es que al ser imágenes digitalizadas, no se podían realizar búsquedas en la información más interesante : los platos que contienen, los precios etc…

Así lanzó un proyecto en 2011 para que voluntarios transcribieran esa información, para así poder realizar búsquedas más complejas e ir añadiendo campos de información como la geolocalización.

El proyecto está siendo un éxito y a fecha de hoy cuenta con más de  1,169,170 platos transcritos de 16,322 menús.

Proyectos colaborativos. 

Twitterdammerung

En un intento por atraer a más público  a la ópera, la Royal Opera House de Londrés lanzó este proyecto donde invitaba al público a través de twitter a componer el libreto, línea por línea, y a más de 140 personajes. En el proyecto participaron más de 900 twitteros y el director John Lloyd Daviesiba filtrando todos los tweets y encadenándolos para irle dando forma a la historia. El diseño de la escenografía y el vestuario estuvo a cargo de profesionales.

Así “Twitterdammerung” se estrenó en 2009 sorprendiendo positivamente a muchos, incluyendo a la crítica, como el caso del crítico del Dairy Telegraph Toronyi-Lalic: “actually watchable, listenable and rather funny".

 Aquí podéis ver un fragmento del resultado

Proyectos de cocreación.

“Free Will”

Pongo otro ejemplo con un proyecto operístico, esta vez en Finlandia. El Festival del  Savonlinna Opera  en el año 2012 lanzó el proyecto Free will, abierto a la colaboración de cualquier usuario, consistiendo en diseñar una ópera completa:  escribir el libreto, componer la música e incluso diseñar el vestuario y la escenografía. en el siguiente video podéis ver un “making off” del proyecto.

Click! 

Es un ejemplo de una exposición que ha sido curada por los usuarios. Es una iniciativa del Museo de Brooklyn, el cual invitó artistas a subir sus obras fotográficas en una plataforma con una temática única: Las múltiples facetas de Brooklin. 389 imágenes fueron subidas y sometidas a una votación por parte del público utilizando una herramienta de evaluciación. En este punto participaron un total de 3.344 evaluadores, que seleccionaron un total de 78 imágenes que fueron las que se incluyeron en la exposición  en el espacio físico.  

Tech Open Source 

Es un proyecto, que explora la colaboración entre museos y colectivos ciudadanos, ya sean profesionales o amateurs. En esta plataforma los centros culturales, pueden realizar peticiones sobre exposiciones y contenidos y la comunidad responde con ideas. El nivel de participación va de simples comentarios a contenidos ya elaborados o el diseño de exposiciones, que en algunos casos obtienen compensaciones económicas.

Para concluir un punto muy interesante a destacar,  es que la introducción de las entidades culturales en el crowdsourcing  está promoviendo la participación de éstas en el Social Media (por ejemplo se utilizan para publicitar y hacer llamamientos a la participación). Estas herramientas además pueden ayudar a hacer estos proyectos más transparentes, requisito indispensable para poder llevarlos a cabo.

El crowdsourcing además tiene el potencial de ayudar a construir una cultura más abierta (acceso a los datos, contenido accesible y que se puede compartir) y más inteligente,  ya que el conocimiento de las tecnologías nos permite dar los datos interesantes al usuario correcto,  en el contexto correcto y siempre están accesibles.

Pero también estamos ante un campo que tiene muchos retos por resolver como pueden ser: la motivación de los usuarios a la hora de participar en un proyecto, que tipo de herramientas de motivación o recompensas se deben de utilizar en cada proyecto, para implicar a los usuarios y otro que para mi tiene mucha importancia, el resolver la hibridación del conocimiento “experto” con el “no experto” para generar contenidos o conocimiento de calidad.

 Puedes descargar Nati Grund: Crowdsourcing en cultura

Este documento está en la microsite de Gestión e innovación cultural, donde puedes consultar más contenidos sobre el tema. También te recomendamos visitar el Boletín [Nº21] con una selección de los mejores artículos del mes escritos por el equipo de emotools.

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