Inteligencia colectiva para innovar

Heidi Grant Halvorson: “Celebra los errores que no se cometen”. HBR blog

Errores no cometidos

El argumento del artículo es demoledor: cuando una persona comete un gran error, costoso y vergonzoso, atrae un montón de atención; pero no ocurre lo mismo con aquellos que se encargan de que las cosas salgan como se supone que deben.

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Este artículo está lleno de sabiduría y debería ser de lectura obligada por todos los equipos de innovación; sobre en aquellos equipos que tienden a sobrevalorar la creatividad en detrimento de la perseverancia.

El argumento es demoledor: cuando una organización (o una persona) comete un gran error, costoso y vergonzoso, atrae un montón de atención; pero no ocurre lo mismo cuando las cosas salen como se supone que deben. Por eso las personas que se echan encima el ingrato trabajo de la prevención (de errores) rara vez reciben el crédito que merecen. 

Las personas preocupadas por la prevención (“prevention-focused people”) definen sus objetivos en términos de qué se perdería si el proyecto no funciona. Ellos quieren estar seguros, y como resultado de eso, son diligentes, precisos, analíticos, y hacen todo lo posible para evitar errores que puedan desviarlos del objetivo. En pocas palabras: son excelentes para mantener las cosas funcionando sin problemas.

En cambio, las personas centradas en la promoción (“promotion-focused people”) ven sus metas en términos de lo que podrían ganar si el proyecto es exitoso, o sea, qué nuevos beneficios podrían conseguir. Sus puntos fuertes, en comparación con el otro perfil enfocado a la prevención, son la creatividad, la innovación, la agilidad y su capacidad de aprovechar oportunidades; exactamente el tipo de cualidades que la comunidad empresarial tiende a alabar y admirar.

Pero la historia de fracasos estrepitosos, algunos de los cuales han costado muchas vidas y cuantiosos recursos, ha demostrado que un déficit de personas con el perfil preventivo puede costar muy caro a cualquier organización. La creatividad está bien, es glamorosa y seductora, pero no basta para que las cosas salgan realmente bien.

Este artículo de HBR es excelente porque aporta justicia y equilibrio al reparto de recompensas en cualquier proyecto innovador. Reconoce en su verdadero valor el trabajo duro, oscuro y silencioso de aquellos que ponen todo su esfuerzo en evitar los fallos y conseguir que las cosas funcionen tal como se habían previsto; porque “los héroes del mundo de los negocios parecen ser siempre aquellos que toman los riesgos”, es decir, solo aquellos que se dedican a la promoción. Mientras que la prevención está devaluada injustamente, y rara vez se premia con mayúsculas a aquellos encargados de evitar el desastre cuando nunca sucede (precisamente porque ellos lo evitan).

Por todo esto la autora recomienda que mostremos el mismo interés por las cosas que van bien que el dedicamos a cuando van mal. Hay dos maneras de ver nuestras metas y éstas dan lugar a dos tipos de fuerzas distintas que son complementarias y necesarias para el éxito de cualquier equipo u organización.

Puedes acceder al artículo completo en su fuente original: “Celebrate the Mistakes that Don't Happen”.

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